demo 1.25cm;">La
descripción se asocia al espacio y a los personajes. En la
descripción adjetivos y sustantivos serán las
categorías gramaticales claves. El tiempo verbal es el
pretérito imperfecto, por el valor aspectual imperfectivo que
tiene. Normalmente, está sujeta a un orden: de lo general a lo
particular, de arriba abajo, etc...
La
descripción realista tiende al detalle
y la prolijidad, en un intento de acercarse lo más posible a
la realidad. En el siglo XX, predomina
la descripción impresionista,
con pequeñas pinceladas sobre la realidad que se describe.
Pero no está lejos la descripción expresionista,
en la que se presta atención a los aspectos más
desagradables de la realidad. La mezcla de lo
real y lo maravilloso
es la característica principal de las novelas
hispanoamericanas a partir de 1940. Por último, señalar
que la ausencia de fragmentos descriptivos también puede ser
significativa: Unamuno decía que la descripción era
"paja,
paja".
Cuando aparece en San
Manuel Bueno, mártir
llevará asociados otros valores (simbólicos).
El
diálogo es un instrumento inapreciable para
caracterizar a los personajes. Los personajes se van mostrando “según
obran, pero sobre todo según hablan”, como decía
Unamuno. Puede haber contradicción entre el obrar y el hablar.
El
diálogo también pondrá de manifiesto la clase
social a la que pertenecen los personajes. Las diferentes variedades
diastráticas (sociales) utlilizadas deben ponerse de
manifiesto. Algunos narradores, además, se dejan contagiar por
estos usos: abandonan repentinamente su registro culto y utilizan un
registro semejante a los personajes que describen. Generalmente las
variedades que mejor se reflejan son las de las clases sociales menos
pudientes. Se encontrarán registros coloquiales, familiares,
vulgares, etc... hasta llegar a las jergas de los mundos marginales.
Se
encuentran variedades diatópicas ( geográficas):
toda la novela regionalista del XIX o los cuentos de Clarín
están plagados de peculiaridades lingüísticas del
norte peninsular.
Es
posible considerar algunas palabras como variedades diacrónicas
( temporales). Aunque todas las obras pertenecen al español
moderno, el desconocimiento de algunas palabras no se debe achacar a
pobreza léxica, sino al desuso que se ha producido. En otros
casos, los arcaísmos son claros, más en las obras
dramáticas que en las novelas.
De
igual forma, se podrían ver las variedades diafásicas
( de uso). Los personajes hablan de manera diferente en función
de sus interlocutores. La colmena es el ejemplo más
evidente. Se puede establecer toda una jerarquía social según
el lenguaje.
Se
debe considerar su extensión. Frente a la abundancia del
diálogo en San Manuel Bueno, mártir
(presenta varios niveles de diálogo: diálogo dentro de
un diálogo), la escasez que presenta Cien años de
soledad. Tiene ello que ver con la concepción y
significación de la novela de sus autores respectivos.
Un
elemento novedoso dentro de la novela del Siglo XX es la técnica
del monólogo interior, que
trata de reproducir el flujo del pensamiento. Especial mención
requiere Cinco horas con Mario.
Casi toda la novela es un diálogo ficticio de Carmen con su
marido muerto: son verdaderamente una muestra del habla de las
mujeres españolas de cierta edad.
Caracterización lingüística
y literaria.
Todos
los rasgos anteriores vienen caracterizados por diferentes rasgos
lingüísticos. Frente a los textos líricos y
dramáticos, los narrativos presentan una menor acumulación
de figuras literarias, pero no dejan de estar presentes.
A
todos los elementos, se puede añadir especialmente la
intertextualidad. Se alude con ello a la presencia de otros
textos, ya sea con citas textuales de otros autores u obras, ya
sea por referencias indirectas. La Regenta tiene
múltiples referencias al mundo romántico y al teatro
calderoniano. En la narrativa del siglo XX, estas referencias se
acrecientan. Cien años de soledad es el ejemplo
más evidente de ello: los "juegos" con otros textos
son numerosos, desde La Biblia a canciones y cuentos infantiles,
pasando por buena parte de otras obras del mismo García
Márquez y de otros novelistas hispanoamericanos. Pero no es el
único. Cinco horas con Mario presenta al
comienzo de cada capítulo una cita textual de un libro de
rezos, remarcada en cursiva. O las citas de Carl Marx que hace
Unamuno en San Manuel Bueno, mártir.
Es
uno de los recursos para buscar la complicidad con el lector.
Frecuentemente tienen un carácter marcadamente humorístico
o crítico.