Abarán... París... Londres. ¿Por qué?

    Siempre he creído que los recuerdos procedían de la vida cansada y que la vida del hombre gira y rueda sobre un eje, cuyos extremos son la infancia y la vejez. Niños y ancianos, lo que fuimos y lo que seremos. El ayer y el mañana. El pasado y el futuro.

    De ahí que en este enunciado, y en esta sencilla frase que ha pasado de generación en generación dentro y fuera de nuestro pueblo, está la Historia Económica de Abarán.

    Mientras Abarán fue parte integrante del valle de Ricote sin personalidad propia, su población era escasa y dispersa, sin objetivos ni razones de estímulo. Puede ser que a partir de la creación de la Parroquia sobre 1540, que aglutinaba la población cristiana dándole sentido de comunidad, empezara a desarrollarse su instinto de subsistencia. Ya en el libro del Vecindario número 53, año 1756, del Catastro del marqués de la Ensenada y siendo alcalde D. José Gómez de Sebastián, su población era de 252 vecinos y contaba con 73 arrieros y en el mismo Catastro, cinco años mas tarde (1761) el número de vecinos era de 300 y 60 arrieros; como nota curiosa diremos que el número de animales que aparece en los corrales de nuestro pueblo son: 53 vacas, 93 mulas y 369 burros; convirtiéndose de este modo en consejeros de vida, testigos de la historia y guía de nuestro destino.

    Posteriormente, constituido en Ayuntamiento por otorgamiento de Villa por su majestad Felipe II, tuvo que poner en marcha su imaginación para la creación de riqueza, base fundamental para el desarrollo de las demás actividades. Así vemos que nuestros antepasados, purificados por el trabajo, se convertían en unos tipos interesantes, tanto en su silencio como en sus tertulias, porque vivían de haber vivido y soñaban de haber soñado. Posiblemente le recordemos en la cama de la infancia con la mano materna en la frente o caminando paso a paso entre piedras viejas con el alma sosegada; sin aburrimiento ni precipitación, aceptando el calor como una caricia en el hombro como un acercamiento de quién dispone la elevación moral hacia quién se entristece en la soledad de un barrio pobre, en el que escucha pocas palabras de amor; o empleando sus manos para vender, cambiar, comprar, dar y para engañar.

    Reunidos en grupos, con sus recuas de burros y con el salvoconducto para poder viajar, extendido por el escribano del Ayuntamiento D. Joaquin Yelo Gómez, partían hacia Madrid, Segovia, Ávila, Soria y hasta Galicia: el tio Huega, el tio Bobero, el tio Joaquin del Pacho, el tio Haero, el tio Jesús de Paco.... (a veces en las ventas cambiaban los asnos para poder seguir la ruta), con aquellos productos principalmente ácidos y algunas partidas de albaricoques, recogido el fruto cuando blanqueaba en toda su superficie con un color verde amarillo, e introducidos en canastos y banastas forrados sus interiores con papel y albardín y atados con sogas de esparto. Con la llegada del ferrocarril Madrid-Cartagena, periodo comprendido desde el 17 de Mayo de 1864 en que empezaron las obras de arreglo de caminos en Cieza hasta 1870-76 en que casi seguro pasó por Abarán, el comercio de exportación de frutas de nuestra tierra adquiere proporciones gigantescas; en detrimento por el contrario de la estampa y la imagen de los sufridos pollinos que pasaron a una época mas pacífica. 

    También la fabricación de conservas tiene justa fama en nuestra Villa. En un trabajo realizado por Josefa Gómez Fayren titulado:"La Industria en la Región Murciana" dice:"La actual industria conservera murciana tuvo su origen en Alcantarilla y fue un confitero mallorquín, Juan Esteva Canet, quien en 1897, estableció la primera fábrica de la región (Pareja Muñoz, 1957). El motivo esencial que le indujo a instalarse en Murcia fue la presencia en la huerta de grandes extensiones de cultivo de albaricoque búlida, de sabor peculiar, aromático, dulce y con un punto de acidez muy acusado, que daba unas especiales cualidades al producto una vez elaborado. Algo parecido ocurría con el melocotón murciano o "melocotón dorado de Murcia" que se distinguía del de otras regiones por el brillante color amarillo de su pulpa, así como por el dulzor y aroma al convertirlo en melocotón al natural en conserva. Albaricoque y melocotón son pues los pilares básicos de nuestra industria. 

    En la primera etapa de la conserva murciana los mercados francés e inglés eran los principales consumidores, remitiéndose la pulpa fabricada en Murcia a Palma de Mallorca, exportándose desde allí a los respectivos países. Al conocer clientes de Inglaterra que la fruta, cuya calidad les había llamado tanto la atención, era recogida y envasada en Murcia, aceptaron que se exportase desde Cartagena; de este modo, desde comienzos de siglo se aprecian en Inglaterra las pulpas murcianas.

    Hacia 1900 se inaugura, con capital extranjero, la segunda fábrica conservera murciana, bajo la firma CHAMPAGNE FRERES LIMITED, con sede central en Paris y Londres. Esta firma levantó dos establecimientos: uno en Abarán y otro en Alcantarilla; posteriormente, en 1922 ambos pasaron a depender de la firma HERO-ALCANTARILLA, de capital mixto hispano-suizo; después, tras una serie de mejoras y modernizaciones bien dirigidas, se convirtió en una de las primeras firmas conserveras españolas. 

    Hecho decisivo para el desarrollo de la industria de conservas en Murcia fue el estallido de la guerra de 1914, en la que la neutralidad española favoreció la elaboración de importantísimas cantidades de pulpas para los aliados, cuya industria había quedado paralizada por la escasez de estaño y frutas apropiadas. Así en los primeros quince o veinte años del siglo fueron surgiendo nuevas firmas conserveras, mientras que la pionera, por dedicarse los hijos de Esteva Canet a otras actividades, quedó reducida a una simbólica instalación. Entre las primeras firmas murcianas están los hermanos Gómez Tornero, que montaron su primera fábrica en Alguazas en 1905; de esta surgieron otras dos que se instalaron en Abarán y Alcantarilla. Así vemos cómo los murcianos fueron entrando en el nuevo negocio, aunque más concretamente se puede decir que la mayoría eran de Abarán, de ahí el conocido aforismo de "ABARAN PARÍS, LONDRES".

    En otro trabajo realizado por nuestro paisano José Maria Gómez Espín, titulado "La comercialización de fruta en fresco en Abarán" se dice que en el año 1953 había en nuestro pueblo las siguientes once empresas exportadoras y que figuraban en el Registro Oficial de Exportadores de la Dirección General de Comercio. Veamos: 

NS Registro:

Firma y tipo de fruta:

272

Viuda de Fermín Gómez Martinez (Bien venidaGómez Gómez): Naranjas, limones, mandarinas, uvas, albaricoques ciruelas y otras frutas.

376

Nicolás Gómez Tornero: Naranjas, limones, mandarinas, melones, granadas, albaricoques, ciruelas y uvas. Pulpas de albaricoque, melocotón y conserva de tomate al natural.
2412 Aurelio Castaño Molina: Pulpa de albaricoque, conserva de tomate al -natural pelado.
4788 José Carrasco Tornero: Naranjas, limones, mandarinas, albaricoques secos , uvas pasas y alcaparras.
4821 Delfín Carrasco Gómez: Naranjas, 1imones, uvas, albaricoques y otras.
8132 José Cobarro Carrillo: Conservas vegetales, pulpa de albaricoque, melocotón y otras.
8436 Jesús Carrasco Gómez: Naranjas, limones, uvas, albaricoques y demás frutas.
8694 Félix Gómez Castaño: Pulpas de albaricoque y melocotón. Conservas vegetales al natural.
9568 Nicolás Gómez García: Pulpas de orejones de albaricoque y melocotón.
9801 Hijo de Jesús Yelo Martínez: Albaricoques, ciruelas, melocotones, uvas naranjas, limones.
9808 Joaquín Carrasco Gómez: Conservas vegetales y frutas.


     Las fábricas de envases de madera para la exportación de frutas nacieron como consecuencia de la necesidad creada por nuestra agricultura y comercio, y de una sola firma, pionera del envase, que trabajaba produciéndose su propia energía industrial y acabando sus productos, contando casi exclusivamente con mano de obra propia. No tenemos más remedio que enumerar las siguientes: José Templado Sánchez (tío Pepe Juan), Rafael Molina Cano (los Fuches), José Maria Molina García (los Cayos). Y en estos momentos contamos con las de: Envases Abarán, Viuda de José Tornero, Cooperativa Francisco Franco, Cooperativa Virgen del Oro, Envases San Francisco de Asís, Cooperativa Santa Rita, Envases del Segura, Cooperativa Molax, Cooperativa San Miguel Arcángel y Casto Gómez Carrasco.

    Finalmente deciros que esto es lo que ha llegado hasta mí. Para unos será una simple curiosidad; para otros una sensación de alegría por saber y conocer lo de un tiempo pasado; para otros un tiempo abierto a la luz. Como siempre, la última palabra la tiene el corazón. Es entonces cuando pretendemos acaparar la realidad escapada de las sombras, el lujo o la vanidad, la ciencia o los suspiros. Y esto pasa ante las miradas de los indiferentes, que caminan en busca de la pasión acelerada, sin percatarse de que en el cielo las estrellas se meten en el corazón de los pobres. Y es que el tiempo siempre es el culpable de que la plena satisfacción no pertenezca ni a los sabios.

Indalecio Maquilón Carrelón