LA VILLA DE GRANADA

La Villa de Granada (actual Granadilla), convertida en feudo de príncipes, era en la Edad Media el principal núcleo de población de la zona, ejerciendo durante siglos la capitalidad de un señorío que comprendía 17 municipios: Abadía, Ahigal, Aldeanueva del Camino, Caminomorisco, Cerezo, Granadilla, Granja de Granadilla, Guijo de Granadilla, La Alberca, Mohedas de Granadilla, Nuñomoral, Pinofranqueado, Rivera Oveja, La Pesga, Santibáñez el Bajo, Sotoserrano y Zarza de Granadilla. Actualmente, Caminomorisco, Nuñomoral, Pinofranqueado y Rivera Oveja se inscriben en la comarca de Las Hurdes, mientras que Sotoserrano y La Alberca pertenecen a la provincia de Salamanca.

La Villa de Granada se asentó sobre un cerro con un claro carácter militar y defensivo. Aún en la actualidad ofrece un aspecto medieval y guerrero. El perímetro original y el orden de las calles reproducen la forma del fruto que dio nombre a este lugar: la granada.

No existen datos de que Granadilla tuviese origen romano, pues no parece suficiente testimonio la lápida que existe en una casa cercana al castillo. Sin embargo, no se rechaza la posibilidad de algún antecedente romano. Esta posibilidad se fundamenta en la existencia de un eje longitudinal que atraviesa la Villa aproximadamente de Norte a Sur, uniendo las dos puertas principales, la de la Villa (N.E.)y la de Coria (S.O.), y de otro eje transversal que va desde la puerta de Levante (S.E.) hasta la Plaza Mayor, con posible prolongación hacia la zona de Poniente. Estos dos ejes recuerdan el aspecto práctico y organizador del urbanismo romano, cuya característica era precisamente la agrupación urbanística en torno a dos grandes ejes: el cardo (eje longitudinal) y el decumano (eje transversal), las principales vías de la ciudad romana. En el cruce de las dos calles se abría el recinto del foro (la Plaza Mayor), centro de la vida comercial, política y religiosa de la urbe, y a su alrededor los templos, la basílica, el teatro, etc. Esta distribución es coherente con lo que podemos ver en Granadilla.

En todo caso, la historia apunta a que fue fundada por los musulmanes en el siglo IX. Los monarcas almohades prestaron gran cuidado a la fortificación de sus ciudades extremeñas, situadas en una región de luchas continuas en la segunda mitad del siglo XII y en los primeros años del XIII, fronteriza con tres reinos cristianos: Castilla, León y Portugal, que trataban de extenderse a costa del Islam. Por ello, en la parte más vulnerable de Granada (noroeste), los árabes levantaron la alcazaba, que más tarde fue castillo cristiano.

En 1157, durante la Reconquista, la línea divisoria entre Castilla y León fue trazada al sur del Duero por el límite occidental de los territorios de Medina del Campo, Arévalo y Ávila hasta la cordillera central. Más al sur, la frontera entre los dos reinos correría por la calzada de la Plata. De esta manera, Granada pertenecía al reino de León, mientras que Plasencia, fundada por Alfonso VIII, se inscribía en el reino de Castilla. Efectivamente, la reconquista de la actual Extremadura quedó encargada al rey de León. Los monarcas leoneses de la dinastía de Borgoña eran caudillos dotados de magníficas cualidades e hicieron con rigor la reconquista en la zona que les había sido asignada. Así, en el año 1160 el rey Fernando II de León conquista Granada, que hasta entonces había pertenecido a los árabes. Rehace y repuebla la aldea dotándola de murallas y castillo, otorgándole el título de Villa en 1170. Algunos autores hablan de que el nombre de Granada fue cambiado cuando los Reyes Católicos reconquistaron su homónima, la Granada andaluza, tomando entonces el actual de Granadilla.

La Baja Edad Media va a traer la total incorporación de la actual Extremadura al reino de Fernando III: Trujillo será ocupada en 1233; Medellín, Alange y Santa Cruz en 1234; Magacela en febrero de 1235; y ya antes de 1246 caían Zalamea, Llerena, Usagre, Hornachos, Montemolín, Reina y Segura. La conquista de Sevilla en 1248 alejará definitivamente al Islam de las tierras de la actual Extremadura.

Un estudio pormenorizado de las tenencias leonesas durante los años de Fernando II revela que la tenencia de Extremadura estaba frecuentemente vinculada con las tenencias de Salamanca y Ciudad Rodrigo. En los años de Alfonso IX la tenencia de Extremadura es citada muchas veces y desde luego cabe distinguirla de la de Salamanca, de la de Coria, de la de Alba de Tormes, de la de Valencia de Alcántara, de la de Trasierra, de la de Granadilla. Desde luego la contínua diferenciación que se hace entre la Trasierra y la Extremadura parece excluir de este último concepto todas las tierras leonesas sitas al sur de la sierra de Gata, esto es, las tierras de Coria, Granadilla, Alcántara, Cáceres o Valencia, que al menos temporalmente habían sido ya recuperadas antes de 1230.

El 31 de agosto de 1191 la Villa de Granada fue cedida a la Orden de Santiago por Alfonso IX, volviendo después a la Corona, para donarla Alfonso X en 1282 a su hijo el Infante Don Pedro, marido de Margarita de Narbona quien, ya viuda, defendió el señorío frente a su cuñado Sancho IV. A partir de Alfonso XI (desde 1310) la villa ya tuvo voto en Cortes, pasando a poder de su hijo el Infante Don Sancho de Carvajal, esposo de la Infanta doña Beatriz de Portugal, fruto de los tristes amores del Rey Pedro I con doña Inés de Castro. Hija y heredera de don Sancho y doña Beatriz fue doña Leonor, condesa de Alburquerque, reina de Aragón por su matrimonio con Fernando I, de la que pasó el señorío de Granada a su hijo, el revoltoso Infante don Enrique, maestre de Santiago, a quien se lo confiscó por sus rebeldías su primo hermano Juan II de Castilla. Por merced de este monarca en 1446 se fijó la sucesión señorial de la villa en los Álvarez de Toledo, duques de Alba. A esta casa ducal perteneció por donación real hasta el año 1830. El Ducado de Alba contó con la jurisdicción de varias localidades de la comarca como Cerezo, Granja, Guijo, Zarza y Santibáñez. La reconquista de nuevos territorios a los moros trasladó el centro del poder de los duques hacia el sur. Granadilla, al igual que el resto de las primeras posesiones de los Alba, fue perdiendo interés e importancia.

Como se ve, la Villa de Granada ha estado bajo el dominio de diferentes dueños, señores y reyes.

En 1847, la Villa tenía 156 casas de mala construcción en lo general, de un solo piso, con fachadas oscuras y sin revocar, que formaban 11 calles principales, en radios hacia la plaza.

En la plaza destacaban dos casas con fachada de cantería, pertenecientes a la antigua Comunidad de Villa y Tierra. Una estaba destinada a la habitación de los señores jueces con un gran zaguán a su entrada que servía para reuniones del vecindario en Concejo y enseguida una sala en que la municipalidad celebraba sus sesiones, y el Tribunal de 1ª Instancia sus audiencias. La otra sirvió antes de cárcel y en esa fecha era la escuela de primeras letras. Crónicas de ese mismo año hacen referencia al hoy existente depósito de agua de lluvia, así como a los puentes y los escudos que en ellos se encuentran, que están actualmente tapados por las aguas del embalse.

La antigua Comunidad de Granadilla estaba compuesta por 17 pueblos cuya capital era la villa de Granadilla, cuya jurisdicción se desempeñaba por un alcalde mayor, y la junta llamada de Villa y Tierra, compuesta por los sexmeros y un procurador síndico general, nombrado por sus pueblos. Esta Comunidad disfrutaba los pastos y montañas, hasta que en 1837 la diputación provincial mandó que se disolviese aquella y se adjudicase a cada pueblo lo correspondiente de dichos aprovechamientos dentro de sus términos.

Como todas las Comunidades de Villa y Tierra, la de Granadilla dependía directamente del Rey en la Edad Media, sin otra autoridad intermedia. Sin embargo, el afianzamiento y expansión territorial del régimen señorial y nobiliario rompió la identidad original de tierra de la libertad que tenían las comunidades realengas de Villa y Tierra. Así, el territorio de esta Comunidad acabó formando el Estado de Granadilla, cuyo señorío correspondió al duque de Alba. Posteriormente, en virtud de varios servicios de los pueblos, el duque D. García Álvarez de Toledo en el año 1468 les cedió en enfiteusis todos los montes y terrenos bajo cierto canon que fue pagado durante algún tiempo, habiéndose después olvidado, dando ocasión a un nuevo reconocimiento en 1845, por cuya escritura el entonces duque D. Jacobo Fitz James Stuart Silva Álvarez de Toledo y Ventimiglia concedió a censo redimible el mismo terreno a los mencionados pueblos.

En 1848 Granadilla tenía 712 habitantes. El juzgado de Primera Instancia fue trasladado a Hervás a mediados del siglo pasado, en cuyo tiempo los duques de Alba vendieron el castillo a un señor particular.

La historia de Granadilla pone de manifiesto su importancia como patrimonio artístico e histórico.

En tiempos más actuales, por acuerdo del Consejo de Ministros de 24 de junio de 1955, el Estado decretó la expropiación del terreno inundable del término municipal de Granadilla a causa de la construcción del embalse de Gabriel y Galán. El 15 de junio de 1960, con motivo del pago de las indemnizaciones correspondientes a los perjuicios ocasionados por la rápida ocupación de las fincas, el representante de la Administración notifica a los propietarios que a partir de ese momento las fincas se consideran legalmente ocupadas por la Administración del Estado y que sobre ellas no podrán ejercitar derecho alguno a partir de esta fecha. En 1963, las tierras bajas de Granadilla empezaron a inundarse. El final de la historia estaba próximo para sus vecinos naturales.

Con la expulsión definitiva de sus últimos habitantes en el año 1964, algo que se produjo de forma lamentable, ya que liquidar la vida de todo un pueblo significa trastornar a vivos y muertos, su arquitectura sufrió un rápido proceso de destrucción.

La Villa fue declarada en 1980 Conjunto Histórico-Artístico con la siguiente delimitación: zona histórico-artística propiamente dicha, cuyos límites están definidos por la muralla, comprendiendo todo el conjunto intramuros, incluyendo el castillo y la muralla; y zona de respeto, cuyos límites quedan definidos por una línea poligonal exterior a la muralla y a una distancia constante de 800 metros de ella.

Cuatro años después, en 1984, Granadilla fue elegida, junto a Búbal y Umbralejo, para su inclusión en el Programa Interministerial de Pueblos Abandonados. El Programa fue suscrito por los Ministerios de Obras Públicas y Urbanismo; Agricultura, Pesca y Alimentación; y Educación y Ciencia. Para ello, la Confederación Hidrográfica del Tajo cedió el uso de Granadilla a dichos ministerios, que podrán realizar en él obras de restauración y conservación de los edificios cedidos, que habrán de destinarse a fines asistenciales, culturales o sociales. De ahí que el Programa Interministerial incluya un Plan Experimental de Reconstrucción y Restauración de Granadilla que prevé el levantamiento de muros, la selección del material recuperado en el desescombro, la limpieza de calles y locales y la construcción y creación de jardines. Dentro del Plan, la Plaza Mayor ha sido uno de los objetivos prioritarios.

Se trata de un destino curioso e inesperado, imposible de ser imaginado por los árabes que fundaron Granadilla allá por el siglo IX. Ni que decir tiene que una visita a Granadilla produce sensaciones poco habituales habida cuenta de su singularidad arquitectónica, natural e histórica. En la actualidad goza de una visión muy singular digna de ser contemplada en todos sus parámetros.