Mariano Moré 

    Siempre Asturias en la pintura de Moré -pero los hombres más trabajadores y humildes- y con sus paisajes más naturales, allí donde la humanidad apenas deja huella o se manifiesta empequeñecida: la elocuencia de su mar bravío y amenazador, devorador de pescadores, su cielo la mayoría de las veces encapotado y triste, las montañas mineras entre el negro, el gris y el verde, las romerías como motivo festivo y comercial, y, también, su campo como alusión a la vez concreta y abstracta...  

    Nacido en Gijón el 7 de Mayo de 1899. Séptimo hijo de una familia acomodada. Poseían dos empresas de litografía, una en La Habana y otra  en Gijón, con 160 empleados, entre cuyos dibujantes destacaban el joven  Evaristo Valle y Nemesio Martínez Cuesta. Su familia procedía de El Regueral. Su padre lo encaminó hacia el dibujo de la mano del pintor gijonés Nemesio Lavilla y luego en Madrid con el maestro Cecilio Pla, iniciándose en el paisaje castellano y pasando posteriormente al paisaje y temas asturianos.

    "Moré está dentro de una tradición asturiana y gijonesa; pertenece a una escuela, a una estirpe de la que Evaristo Valle fue el fundador, Piñole el mayorazgo y Moré el heredero"

                                                     Valentín Andrés Álvarez

Muchos críticos no esté de acuerdo con esta apreciación. Moré no necesita de la herencia de los otros dos grandes pintores, ni es necesario que integren ninguna escuela. El tema que los unió fue Asturias. Cada uno dio su visión peculiar de esta tierra y de sus hombres.

Perceberos

    Moré fue un asturiano que no pudo ambientarse fuera de Asturias. Pintaba  al modo del norte  la mar, la mina, el campo , la niebla, las gentes, la lluvia, las romerías... Cuando no pudo pintar dibujaba; como en los 3 años de guerra en Marruecos o preso en la cárcel de Gijón. El dibujo de Moré tiene como finalidad la pintura. Luego pinta sin descanso motivos asturianos.

  Mar Cantábrico

    Después de participar muchos años en la Exposición Nacional, consigue en  1945 alcanzar una medalla con el cuadro "costa asturiana", y en 1948 una 2ª por "puerto de Lastres", siguiendo concurriendo a esa exposición hasta el año 64. Las Exposiciones Nacionales están en franca decadencia en los años 60. A las dos últimas que se celebraron ( años 64 y 66 ) Moré ya no concurrió. Escribe Bernardino de Pantorba: " Mariano Moré estaba, por su labor destinado a conseguir la medalla de primera clase; y la habría conseguido si por la década de los 60 no se hubiera envenenado el arte español con el empujón de unas corrientes venidas de fuera de España, más o menos "vanguardistas", "expresionistas", "abstractas" que con el fiero aire de la "novedad", se dedicaron a destruir los cimientos secularmente perennes de la pintura, para introducir en ella aberraciones que llegaron a lo inaudito". De la misma forma se expresa Lafuente Ferrari: "Estas corrientes dejaban súbitamente empujadas hacia la proscripción las tendencias tradicionales, a las cuales la pintura de Moré, inevitablemente, había de ser adscrita. Ya no obtendría Moré la primera medalla, como tampoco la obtuvieron Valle ni Piñole".    

   Puerto de Lastres

En 1960 fue nombrado profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y participa en múltiples exposiciones en España y Méjico hasta 1972, que expone por última vez en la Sala Boticelli de Gijón, donde se vendieron casi todos sus cuadros el primer día.

En Julio de 1974, a los 75 años muere en su tierra natal uno de los pintores más asturianos, cuya obra es casi totalmente dedicada a los paisajes, la vida y las mujeres y hombres de su querida tierrina.

Mineros

Sobre sus temas favoritos el decía sin vacilación: "la mina, la romería y el mar".

Mercado de Quirós

No era un pintor pesetero. Detestaba el regateo con el comprador de sus obras y al nuevo rico fanfarrón. En Méjico un ricachón quería comprarle un cuadro por poco dinero argumentando: "Dese Vd. cuenta que en mí casa su cuadro ganaría mucho", a lo que Moré le soltó: "Está Vd. equivocado, sería su casa la que ganaría con mí cuadro". Sin embargo le encantaba la afición a la pintura de personas sin "posibles". Una maestrina, por lo tanto pobre, quería tener un cuadro suyo, pero solo disponía de 2.000 pesetinas. Moré le ofreció: "Señora, elija Vd. el cuadro que más le guste". Sobre los premios, decía con su deje asturiano: " ¡ Les medalles, bah les medalles ! haciendo un gesto de desdén. También tenía un gran sentido autocrítico. Cuando vendía algún cuadro que no le gustaba mucho, comentaba: "Vaya petardo que se lleva ese".

Oro negro

Moré, un pintor asturiano, enamorado de su arte y de Asturias.  

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