AVELINO HERNÁNDEZ

Envío

Mientras se apaga el crepúsculo a mi espalda...
Te escribo esta nota... amigo.
Se recoge ya a su intimidad callada en esta hora [el río GROMEJÓN];
que toda esta tarde ha estado desnudo, abierto a la luz
y a mi mirar desde la brisa y los pinos...
Sé que en esta misma hora tú estarás
dando de mano una jornada más en la hermosa tarea
que te has impuesto: levantar la casa de tus padres
en este corazón tan viejo de CASTILLA.
Y recuerdo cuántas veces, en días de encrucijada,
me has evocado el sabor antiguo de los nuestros:
"Grulla: a tu tierra; aunque sea en una pata"
Puede que no te falte razón.
Hoy, ahora, cuando inadvertidamente la noche
ha descendido una vez más a posarse sobre ella,
te escribo esta nota.
Quiero que acompañe la entrega de esta gavilla de páginas
compuestas al rebusco entre mis textos viejos.
No sé si su preparación ha sido un quehacer de nostalgia
o una voluntad renovada de canto.
Sólo quisiera haber acertado a transmitir en ellas
el pálpito de una CASTILLA gozosa, viva, nuestra...
Tan diversa de la que otros, antes, estéticamente exaltaron;
o crudamente plañieron.
Léelas en tu paz...y en el gozo sosegado (allí donde te encuentres)
y recuérdame -recuérdanos- cuando oigas el cantar agridulce
de las torcaces en la enramada.

El autor