KONSTANTINO KAVAFIS; HISTORIA DE UN POETA

 POEMA DE KAVAFIS: OH AMIGOS, CUANDO YO ESTUVE ENAMORADO...

M I   P R I M E R   A M O R

 


KONSTANTINO KAVAFIS; HISTORIA DE UN POETA

 

KONSTANTINO Kavafis, noveno hijo de una familia de ricos comerciantes griegos (originarios de Istanbul), nació en Alejandría. En 1870, la muerte de su padre, Juan Kavafis, conduce a la familia a una situación económica mucho menos acomodada, obligando a su madre Chariclea Photiady, a fijar residencia dos años más tarde en Londres. Londres y Liverpool otorgarán a Kavafis una educación inglesa y un conocimiento del idioma que llegaría a considerar como su segunda lengua.

Siete años más tarde regresarán a Alejandría, pero la intervención inglesa de 1882 a 1885 los obliga a volver a Istanbul. En esta ciudad única y radiante tendrá Kavafis sus primeras experiencias sexuales y nacerá el poeta.

De regreso a Alejandría, la ruina familiar se precipita, y la muerte de un hermano, que durante años fuera su consejero y mecenas, condiciona el ingreso de Kavafis en el Ministerio de Riegos egipcio. Durante cierto tiempo repartirá sus días entre ese empleo, algunas horas como corredor de comercio y la noche de bares y burdeles de Alejandría. En 1897 viaja a París y Londres y en 1901, por primera vez, pisa el sagrado suelo de Grecia. En Grecia permanecerá dos años.

Instalado de nuevo en Alejandría, a partir de 1907 asiste a las reuniones del grupo Nea Zoe combatiente por la expresión en demótico. En 1908 toma un piso en el número 10 de la calle Lepsuis, donde vivirá hasta su muerte. En 1932 los médicos le diagnosticaron cáncer en la laringe. Viajará inútilmente a Atenas, donde le es practicada una traqueotomía, perdiendo la voz, y en 1933, en enero, ha de ser internado en el Hospital Griego de Alejandría, donde muere el 29 de abril.

Konstantino Kavafis fue uno de los más grandes poetas. Uno de sus poemas más famoso y más conocido que él publicó fue "Oh amigos, cuando yo estuve enamorado..." Y este poema, como bien se puede observar, hace referencia al amor, y esta historia que a continuación voy a mostrar, está basada en este poema, aunque esta historia no tiene un final feliz como el de este poema tan conocido.

Espero que este poema y mi redacción que, inspirándome en él hice, llenen y gusten a toda esa gente que lo lea.

 

 

Un cordial saludo:

 

 

Julia Matute Ruesgas.


OH AMIGOS, CUANDO YO ESTUVE ENAMORADO...

 

 

Oh amigos, cuando yo estuve enamorado

- hace ya tantos años -

no vivía en el mismo mundo

que el resto de los mortales.

Vivía en la lírica fantasía,

Y aunque consciente de su engaño,

me daba felicidad,

era un sueño cálido y encantador.

Mis ojos se detenían en mi amada

y el amor hacía aún más bello su rostro;

su palacio

era para mí.

Y el barato percal

que la vestía,

te juro que para mí

era más que seda.

Dos brazaletes de bisutería

adornaban sus brazos;

pero yo los veía como joyas

de la más alta calidad.

Su cabeza lucía

flores cogidas en las montañas,

mas ¿qué otro tocado

hubiera sido más bello adorno a mis ojos?

Siempre fueron nuestros paseos

felices por ir juntos,

claras sendas sin espinos

- si los había, la tierra los ocultaba.

Ni los mejores oradores ni los hombres más sabios

podrían ahora persuadirme

tanto como el más leve gesto suyo

entonces.

Oh amigos, cuando yo estuve enamorado

- hace ya tantos años-

no vivía en el mismo mundo

que el resto de los mortales.


M I   P R I M E R   A M O R

 

 

Esta historia comienza así:

No hace mucho tiempo conocí a un chico con el cual comencé una bonita amistad. Este chico era igual que los demás, pero había algo en él que me hacía pensar todo lo contrario. ¡Era un chico guapísimo! Su pelo era negro como el carbón, sus ojos enormes y oscuros como la noche y cada vez que sonreía iluminaba el cielo.

Yo creía que lo que sentía por él no era más que amistad, pero poco a poco y sin saber por qué comencé a sentir algo muy fuerte. Era tan fuerte lo que yo sentía que mi actitud hacia él cambió. Cada vez que le veía, me ponía tan roja como un tomate, la garganta se me secaba y cada vez me costaba más entablar una conversación con él. A partir de ahí, todo fue diferente. Cada vez me costaba más ocultar lo que yo sentía por él, y no me quedó más remedio que desvelar mi secreto a mis amigas, aunque ellas ya intuían mis sentimientos al ver las reacciones que yo tenía cada vez que éste pasaba cerca de mí. Lo único que podían hacer era darme un consejo, y así lo hicieron. Me dijeron que lo que podía hacer era decirle a él lo que yo sentía. Pero yo no tenía el suficiente valor como para decírselo, ya que sabía que me iba a rechazar y después de saber lo que yo sentía me iba a dejar de hablar.

Una tarde, como otra cualquiera, mis amigas y yo salimos a dar una vuelta, y para mi sorpresa le vimos a él hablando con otra. A partir de ahí, mis amigas me notaron rara, inquieta, nerviosa, callada, y yo no era así. Para tranquilizarme me dijeron que aquella chica era solo su amiga, como yo y como otra cualquiera; pero, aunque no me convencían, intenté hacerles caso y olvidarme de lo que vi.

Después de eso, cada una se fue a su casa, nos duchamos, nos preparamos y a eso de las once quedamos para ir a dar una vuelta y a tomar unas copas.

Dos de nuestras amigas nos adelantaron y se metieron a un bar, pero salieron disparadas para decirme que él estaba dentro, que tenía una enorme oportunidad para decírselo; entonces me armé de valor y enfilé hacia el bar.

Poco a poco caminaba hacia él cuando de repente, la chica con la que le vimos esa misma tarde se le acercó y le besó. Y como es de esperar, yo salí corriendo... me sentí como una estúpida a la que se le había caído el mundo encima y no sabía que hacer...

Cuatro meses han pasado, y todavía lo quiero, pero no he podido olvidar lo que aquella noche pudieron ver mis ojos.

 

 

 

Julia Matute Ruesgas 3ºB

 

 

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